sábado, 8 de marzo de 2014

Conspiranoias

S e va a cumplir, dentro de tres días, el décimo aniversario de la gran masacre del 11-M, con sus cerca de 200 fallecidos por las bombas de los famosos trenes de Atocha. Vayan por delante, por supuesto, las oraciones por tantas inocentes víctimas.

Pero, en estos 10 años, no se ha dejado de pensar, y yo menos, en las extrañísimas circunstancias, y las no menos extrañas conclusiones oficiales del tristísimo episodio, del que creo que todos miramos para otro lado, deseando olvidar en asunto. Y ahora que, periodísticamente, se está rememorando el asunto, vuelven los fantasmas de la gran duda: ¿Por qué fue todo tan raro?

Hablo de lo que se ha venido hablando: la gran chapuza (aunque 'chapuza' no sea la palabra que más me guste) nacional: en pocos días se destruyen todas las pruebas físicas (toneladas y toneladas de vagones destrozados, cuando en cualquier accidente, por ejemplo aéreo, se guardan los restos durante años), la mochila con explosivos y metralla (inexistente en las autopsias) que aparece en una comisaría, la furgoneta (Kangoo) registrada por perros adiestrados, sin encontrar nada, y que aparece más tarde en una comisaría con cartuchos de dinamita, comisarios y laboratorios oficiales que obstaculizan las investigaciones paralelas, trama 'asturiana' de confidentes y vendedores de Goma 2, con algún sórdido episodio de amenazas, los famosos 'suicidios' del piso de Vallecas, etc, etc...

Y no puedo olvidar el lamentable espectáculo de cientos (o miles...) de gente politizada, animadas con el famoso 'Pásalo', asediando sedes y personas 'de la derecha' incluso en la jornada de reflexión de unas votaciones que... ¿Por qué se celebraron en ese ambiente?

Ni que actores tan singulares como el instructor del caso, el Juez del Olmo, haya optado por un discreto retiro desde entonces, mientras que otros, como el principal, el Juez Javier Bermúdez (y el Comisario Manzano) han sido promocionados meteóricamente, que las principales testigos de cargo del 'chivo expiatorio', el tal Zougam, dos rumanas, estén acusadas de falso testimonio...

Y el que, ahora, ninguno de los principales partidos políticos tengan el menor interés en aclarar los misterios y lagunas que rodearon aquel triste episodio. Qui prodest...?

El título lo he puesto en plural: conspiranoias. Porque vienen a mi mente casos rodeados de incógnitas, como el 23-F, la muerte de Carrero Blanco... que solo el tiempo (y supongo que la desclasificación de papeles de los servicios secretos, quizás de otros paises) podrán llegar a tranquilizar el espíritu de los ciudadanos de a pie (los 'omega' que comentaba el otro día) que, como yo, no acabamos de entender los entresijos de una historia de la que parece (también lo dije) que alguien maneja los hilos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario