martes, 8 de abril de 2014

Despelotarse

Ya se que, con el título, voy a llevar al confusionismo. Porque resulta que lo que pretendo hacer es rendir un homenaje al gran sociólogo Amando de Miguel, agudo observador de las peculiaridades de nuestro lenguaje, cuyo blog 'La lengua viva', que publica casi a diario en Libertad Digital, me divierte mucho. Y es que, incluso admitiendo que, a veces, mete alguna 'morcilla', sus lucubraciones siempre son interesantes y lo que escribe, además de muy entretenido, al menos, 'si non e vero, e ben trovato'.

Y es que nada mejor, para satisfacer a un espíritu abierto, que ser inteligente y tener inquietud por indagar sobre el origen o el por qué de las cosas.

Lo de despelotarse viene a cuento porque hace poco hablaba en un artículo del importante uso (y sus muchos matices) que hacemos del prefijo 'des-' (que indica negación, ausencia...) para enriquecer nuestro léxico.

Así, despistar es eliminar las pistas, desvestirse es quitarse las vestiduras, desenvolver es quitar, efectivamente, la envoltura (como desenvolverse en un tema es moverse, en él, sin ataduras), desenfado es actuar sin enojo... y tantas otras: desenfundar, desmochar, desempolvar, desamparar, desemplear, desactualizar...

Son palabras cotidianas, que usamos desembarazadamente (en decir, sin mayores impedimentos)... aunque el prefijo 'des-' tiene sus singularidades.

Porque, por ejemplo, ser un deslenguado no es no tener lengua, sino más bien lo contrario. Y despechugarse no es, precisamente, quitar (de la vista) el pecho, o las pechugas. O deslumbrar tampoco es quitar la luz, sino exactamente lo contrario. Y destrozar, naturalmente, no es eliminar los trozos. 

Y cuando hablamos de destornillador, y rara vez de su antónimo, atornillador... ambas palabras indican la misma herramienta.

Curioso ¿no? En cambio, mira por donde, lo del despelote del título es correctísimo. No es otra anomalía como lo de 'despechugarse' porque no es quedarse en pelotas ('en medallas', que se podía decir cuando España no era aconfesional), y ni siquiera es una expresión machista, sino que parece ser que proviene de quitarse el 'pelote' (o 'pellote'), que era una especie de jubón, o pelliza, que se ponía la gente, en la Edad Media, sobre la piel desnuda.

Aunque a mi, lo que me llena de confusión, ahora que está de moda lo cibernético, es lo de la realidad virtual. Porque si por virtualizar entendemos 'crear una realidad virtual', desvirtualizar seria quitar o extraer lo virtual, es decir volver a la realidad tangible ¿no?. Pero es precisamente lo contrario.

A ver si resulta que, en el fondo, nuestro mundo está al revés y somos, en realidad... 'Los Otros'

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