jueves, 28 de mayo de 2015

Elecciones 2015: ¿Y ahora... qué?

Decía yo en mi anterior 'lucubración' que después de las Municipales me tocaría pasar unos días muy entretenidos, ejerciendo de sociólogo y 'politólogo'.
Bueno, pues ya ha llegado en momento y - ¡vive Dios…!- la cuestión está muy divertida. Aunque, para mi, muy clara.

Después de los resultados electorales (las 'municipales' en todo España y las 'autonómicas' en una parte importante) el pueblo ha dictado sentencia. Al día siguiente Libertad Digital titulaba…
'Tres años de gobierno de Rajoy fulminan al PP en toda España'
...titular con el que estoy plenamente de acuerdo, Y es que no solo ha perdido 2,5 millones de votos sino que los peperos de Rajoy van a ser, muy presumiblemente, desalojados de muchos centros de poder, por 'sociatas'… y 'podemitas'. Podemos ha sido la gran revelación de estas elecciones no tanto por sus cifras, sino por erigirse como posible 'llave' para la izquierda. Ciudadanos también asomó la patita… pero menos.

Y... ¿Por qué?
 Pues, en mi opinión, aparte de que Rajoy (que pudiera tener otros méritos) es el 'anti-líder' por antonomasia, ha orientado su gobierno hacia la tecnocracia más dura. Cierto que los sociatas de Zapatero dejaron España al borde de la quiebra y hubo que remar mucho para evitar ser intervenidos pero, cambiado el rumbo, hay que ser menos tecnócrata y más 'político'.
Y es que un tecnócrata, si las encuestas de hace dos o tres años decían que solo un 5% de los españoles sentían que su situación mejoraba, y ahora lo dicen el 20%… cree estar en el buen camino, y sigue por ahí… pero un 'político' entiendo yo que debe pensar que, vale, un 20% está mejor que antes… pero el 80% de los ciudadanos sienten que están igual o peor. Y que, para eso, no les votan.

Porque, además, los esfuerzos los sufrimos la clase media, los que viven precariamente pueden mejorar, pero no salir de su pobreza, y los que viven como dios… son pocos, les importa un pimiento… y posiblemente tienen, en las crisis, más beneficios.
Así que menos basarse datos 'macro' y más 'economía real', que la desafección de la clase media es muy clara. Y si sale un partido populista con promesas y contenidos demagógicos… se agarran a él, que la ilusión, lo de 'de perdidos, al río', y las ganas de 'pasar factura' no cuestan nada.

Y además hay otra importante cuestión de fondo: el desprecio y desapego de gran parte de la población española a todo lo que suene a 'derechas'. Y la actitud de 'maricomplejines' que lo ha 'abonado'.
Siempre me pareció un magnífico discurso programático aquel (de 2008) de Esperanza Aguirre (esa si que sería una buena lider…) que, como aquello del 'yes, we can', repetía como un mantra el 'no me resigno..., pero que los peperos del 'aparato' no quisieron adoptar… y la derecha española sigue siendo despreciada, y queriendo sacarla hasta a gorrazos del panorama político y, por supuesto, del poder.

Me gustó una frase de un (buen) socialista, Joaquín Leguina, que, aparte de criticar duramente que, con Zapatero, el PSOE había vuelto al frentismo, y deshecho el camino de la concordia que se había emprendido en los inicios constitucionalistas, decía que 'a la derecha hay que tratarla como un adversario a quien hay que tratar de ganar, y no como un enemigo a quien hay que tratar de destruir'.

Y, efectivamente, hablando del PSOE, esta es, parece ser, la política actual de sus dirigentes. Como resultado de estas últimas elecciones, parece ser que su único objetivo es 'pactar con quien sea para echar al PP de las Instituciones'. Con quien sea es, por ejemplo, con Podemos, a quien hace menos de un mes tachaban de demagogos, populistas, revolucionarios filo-bolivarianos, y un verdadero peligro público para la democracia y para el estado de bienestar de los españoles. Y con los que nunca, nunca, nunca… se unirían.

O sea, a 'perder el culo' por volver a tocar poder y, lo que es peor, por cambiar, por un plato de lentejas, el 'encaste constitucionalista' y 'la concordia', por el peor encaste ideológico: el de propiciar el frentismo contra la derecha, que puede traer enormes riesgos para la convivencia, y el de coaligarse para hacer mayorías con la izquierda más extrema y radical.
(de hecho, a estas alturas, los empresarios, e incluso el Tribunal Constitucional ya han advertido que ojito donde nos queremos meter, que las expropiaciones (por ejemplo) son anticonstitucionales, la prohibición absoluta de desahucios un peligro cierto para el mercado inmobiliario y el frenazo a inversiones 'capitalistas', un atentado al desarrollo racional ('NO subvencionado') y una fuente de desempleo.
Y en estas estamos.

¿Conclusión...?
Pues que, de seguir por aquí (bueno, vete tu a saber, lo cierto que solo han pasado 4 días desde las elecciones) dentro de 6 meses, en las Elecciones Generales, que fijarán el Gobierno, y la Hoja de Ruta española para los siguientes años, pudiera ocurrir que...
a) o bien que siga predominando el 'voto visceral' y los pactos que hagan prevalecer la izquierda más radical (el 'efecto Podemos', vaya) lo que nos abocará, muy posiblemente a una situación parecida a la griega, solo que, por nuestro mucho mayor peso económico (y porque, seguramente, no tenemos la capacidad 'trilera' de los griegos), a saber a donde nos llevaría, respecto a la 'Vieja Europa',

b) O bien que en el ciudadano de a pie, que (es mi teoría) ya ha satisfecho sus ganas de castigar con su voto al Gobierno, predomine (hombre, en lo posible…) el 'votar con la cabeza', y las mayorías se establezcan en torno a soluciones no extremas.
Porque las elecciones, y es un axioma muy conocido, 'se ganan desde el centro'. Y, en este caso, bien podría aparece un titular como este: 
'El PSOE se hunde por no saber frenar sus ansias de poder'
porque correrá, ciertamente, el riesgo de 'inmolarse' (los italianos lo llamaron 'il sorpasso')

Así que, en mi opinión, caben tres líneas claras de actuación
a) Que el PP reconozca sus errores, trate de contactar de nuevo con las clases medias que le ha abandonado, les explique sus éxitos económicos, que son ciertos, y nos han librado de una buena, les demuestre una nueva actitud de preocuparse más de las economías domésticas que de la macroeconomía. O sea, que hagan Política, y no sean fríos (y, muchas veces, despectivos) tecnócratas 'poseedores de la verdad absoluta'

b) que el PSOE apueste claramente por unirse a Podemos y jugarse la carta del populismo… y la carta de 'conseguir pesar más' (respecto a Podemos) si esas ideas comunes vuelven a ser aprobadas por 'el voto de la calle'. Y para ello tendrá que hacer 'encaje de bolillos' en estos seis próximos meses.

c) que el PSOE rechace los cantos de sirena de algunos de sus dirigentes (incluso sus 'querencias'), vuelva al 'encaste constitucionalista' y acepte convenir con el PP aquellas soluciones que mejor sirvan a los intereses de España.

En el primer caso, creo que Rajoy renovará su mandato, sin mayoría absoluta, pero apoyado por Ciudadanos. En el segundo, creo que nos llevaría a un 'déjà vu', a una historia a la del resurgimiento del nazismo (por supuesto, con otras connotaciones, otras ideologías… pero igualmente perniciosas)

Y el tercer caso nos llevaría a elegir, en las próximas elecciones, entre un partido conservador y un partido socialdemócrata, es decir centro derecha y centro izquierda, respetándose ambos… y con un tercero en discordia, un centro-centro liberal (podría ser 'Ciudadanos') que, teóricamente, inclinaría la balanza optando, en cada caso, por lo mejor para los españolitos. Teniendo todos muy claro que ni los peperos solo tienen ideas antisociales, ni que los sociatas solo son izquierdoso-reaccionarios. Y, como decía Leguina, compitiendo por aportar más que el adversario, y no luchando por destruir al enemigo.

Dicen que el triángulo es la figura perfecta (hasta a Dios se le representa así). Hombre, los puristas dirán que no es así… en el matrimonio. Pero un 30-30-30 con esos tres perfiles: conservador, liberal y socialdemócrata, y un 10% para partidos extremos, a derecha e izquierda, sería mi modelo político. Y me gustaría que así fuese, alguna vez, en España.

Pero seamos realistas: también cabría una cuarta línea de actuación: que los politicuchos que dios nos ha dado sigan como hasta ahora.

O sea, que prometan el oro y el moro y, en cuanto se les vote, 'hagan de su capa un sayo'..., 'si te he visto no me acuerdo'..., 'ande yo caliente y ríase la gente'..., y tal, y tal, y tal… y la acabemos jodiendo otra vez. 
Claro que entonces tendremos 'lo que merece España'… y el que no esté de acuerdo que se busque la vida en otro pais… por supuesto ni vasco ni catalán, que sospecho que serian réplicas exactas del invento este de la Democracia... que nos está tocando vivir).
Pero esta sería otra historia.

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