domingo, 29 de octubre de 2017

Nafarroa

Acabo de llegar de un viaje ‘cultural’ por Navarra. De esos del ‘Instituto de Mayores y Servicios Sociales’ (o sea, el famoso Imserso). Estos 'viajes culturales para jubiletas' son muy interesantes, ya que no solo NO te ofrecen bailongo y karaoke después de cenar, sino que te proporcionan guías e información cultural durante el viaje.

Lo del título es porque conocía la Navarra de hace cerca de 50 años, y tenía interés por verla de nuevo. Y lo primero que observé fue que hay una creciente inmersión en lo ‘euskérico’, llegando hasta muy lejos la doble denominación, la rotulación con tipografía vasca, el predominio de colores rojo, verde y blanco de la ikurriña, etc.

Estuve básicamente en el norte, en Burguete (’Auritz’), una interesante pequeña población, con un curioso (y premiado) cementerio, y muy mencionada en las rutas de brujería y peregrinos, que está muy cerca de Roncesvalles (’Orreaga’), y que era un lugar que frecuentaba Hemingway (¡Qué sería de nosotros sin la Wikipedia...!).
Y vale, puedo estar de acuerdo en que esa Navarra pirenaica pudiera ser vascona (sobre todo hacia el oeste), pero, hacia el Este, y al Sur de Pamplona… eso es España, caramba.
Por ejemplo en el valle del Roncal, que está muy cerca de Huesca (Jaca, los valles de Hecho y Ansó…) observé que la mejor casa del pueblo cabecero, Roncal (’Erronkari’) está blasonada con un ‘Ave Maria Pura’ que a ver… muy vasco no es que sea.

Pero, como digo, de Pamplona para abajo, y hacia el este… es otra cosa: grandes extensiones de tierra roturada para trigo, o cebada, o lo que sea, tierras conquistadas a los Banu Qasi (descendientes del visigodo conde Casio) con monasterios y castillos, camino de Santiago… y la Ribera (del Ebro, con Tudela, que fue ‘Tutela’ romana, luego visigoda y más tarde ’Al-Tutili’ musulmana, hasta que se reconquistó en 1119) como clarísimo ejemplo de que, por más que se empeñen, eso no es vasco.

Así que resumo: para mi hay dos Navarras, al Oeste de las sierras de Urbasa y Andía (Alsasua, Echarri-Aranaz, Leiza, Lekumberri...), y la zona pirenaica occidental, (Vera de Bidasoa, Lesaka, Elizondo...) que vale, es vasca, pero el resto es navarro-castellano de pura cepa. Y Pamplona está ‘en medio’. Digamos que como el Berlín del siglo pasado. A lo mejor es su sino, parece ser que Pamplona se formó por la unión de tres burgos (la Ciudad de la Navarrería, el Burgo de San Cernín (no de 'Fermín', sino de Saturnino, que es el patrón de Pamplona) y la Población de San Nicolás) y un Ayuntamiento (que es el actual)… en tierras de ninguno de ellos.

Dejando a un lado la visita a Pamplona, a los monasterios de Leyre, Iranzu e Irache, me encantó, porque no conocía, la esotérica iglesia de Santa María de Eunate, el recorrido por la Navarra pirenaica, con unos macizos boscosos, lindantes con la selva de Irati, que el tiempo, espléndido, y el otoño, acrecentó su belleza... y Roncesvalles y Sancho el Fuerte.

Me apetece detenerme en el tema de Roncesvalles. Primero porque, paisajísticamente hablando, me asombró que no tuviese ninguna pinta de ser el escenario de una encerrona a las huestes de Carlomagno... y porque, además, ahí apenas se habla de ello. Y eso me lo corroboró nuestro guía, un curioso y simpático personaje, llamado Julio Asunción, que luego descubrí que es una especie de Indiana Jones, de profesión guía turístico, arqueólogo-historiador y senderista, que ha escrito varios libros y que tiene varios interesantísimos Blogs.

Y es que, al parecer, no está claro que ese fuese el lugar del ataque (ahora, ‘oficialmente’, por vascones, siempre leí que, movidos por el traidor Ganelón, fueron tropas sarracenas (banu qasis), ayudadas por algunos nativos, los que ‘canearon’ a Roldan, y desafinaron su olifante, de regreso de una incursión carolingia hasta Zaragoza).

Porque Roncesvalles está dedicado al inicio del Camino de Santiago… y a Sancho VII el Fuerte.

Personaje interesantísimo, este. Lo primero en lo que me fijé es que el nombre de Sancho puede venir del latín… ‘Sanctivs’, y así está escrito en una lápida facsimil de la catedral de Pamplona… o de ‘Antso’, que es como lo llaman los vascos (hombre, también tiene su aquel, en Galicia existe ‘Anxo’). El caso es que sea ‘Sancho el Fuerte’, o ‘Antso Azkarra’, el Séptimo de Navarra era un personaje singular. Empezando porque medía entre 2,10 y 2,20 metros (o sea, como Pau Gasol o, mejor, como su hermano Marc, que es más ‘oso’).

Vencedor indiscutible en la batalla de las Navas de Tolosa (¿lo digo…? ¡En 1212…!) se trajo las cadenas y la esmeralda del no menos famoso Miramamolín (Muhammad an-Nasir), que están en el escudo de España (y, físicamente, en el museo de Roncesvalles), debiendo causar verdadero pavor el verle atacar desaforadamente, blandiendo una maza, o una espada, desde sus 2,20 metros.

Pero es que, además, su hermana Berenguela estaba casada con Ricardo I de Inglaterra (Ricardo Corazón de León). O sea, coetáneo de Robin Hood… del que espero que no salga ahora alguien diciendo que era vasco, y que en realidad se llamaba Robintxu.

Ya termino. Sancho, que reinó 40 años, y vivió 80, está ahora enterrado en Roncesvalles (aunque transladado desde Tudela, donde murió). Su mausoleo, con su figura a tamaño natural, es interesante porque ves que tiene las piernas muy raras, en realidad están cruzadas, que parece ser que lo pidió él mismo, porque era el signo identificativo ('la postura del cruzado') de haber guerreado en un Cruzada contra el infiel, quizás emulando a su cuñado.

Rematé la visita a Roncesvalles regresando, al atardecer, desde esta localidad al hotel de Burguete, a unos 4 km., caminando a través de un precioso bosque de hayas y robles, el Bosque de las Brujas (o ‘Bosque de Sorginaritzaga’). Fue un paseo muy interesante. Y además, recorrí de esta forma, los primeros 4 kilómetros del Camino de Santiago que, aunque dicen que empieza en Saint Jean Pied-de-Port… para los españoles empieza ahí… y así lo hizo, también, nuestro actual Rey Felipe, en un año Jubilar Compostelano.

Pero connio, lo que nadie dice es que el Camino de Santiago lo inauguró, y lo marcó y protegió, porque entonces eran sus tierras... el asturiano rey Alfonso II ‘el Casto’. Y, evidentemente, lo inició en Oviedo, donde estaba su corte. Y luego lo promocionó su sucesor Ramiro I, por aquello de la aparición del caballo blanco de Santiago en la batalla de Clavijo, y tal, y tal.

Ay… cuantas cosas estudiábamos antes… y que burros son los políticos asturianos, cuya única acción conocida de marketing institucional es aquello de ‘Asturias, Paraiso Natural’.
Eso, ellos, a vivir… en el Paraiso.


NOTA FINAL: vaya, a lo mejor tengo que envainármela, porque buceando por Google, y la Wikipedia, resulta que Navarra si que fue poblada por los vascones. Pero OJO, que hay un matiz curioso, que es que las actuales regiones vascas, el Pais Vasco... no estuvieron pobladas por vascones, sino por tribus de Várdulos y Caristios. O sea que NO, que Euskadi no debe incorporar a Navarra sino, en todo caso... es Navarra quien debe anexionarse a Euskadi.
¡Riau, Riau...!

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