miércoles, 7 de febrero de 2018

Tombe la neige

Al fin, está nevando en Oviedo. Y digo lo de ‘al fin’ porque hace una semana que, según frase muy apropiada de un meteorólogo local, parece ser que este febrero es… de los de antes, toda España congelada y nevada, y Asturias, por ejemplo, aislada por la nieve (estamos incomunicados con la Meseta hasta por ferrocarril, con espesores de nieve de cerca de 4 metros).

Pero Oviedo parece estar en una burbuja. Algo debe haber de esto, porque llevo más de 40 años viviendo en esta ciudad y debe ser la segunda o tercera vez que veo nevar en la capital, no obstante estar a 234 m. de altitud.

Hombre, la verdad es que la nieve es una condenada mierda cuando cuaja en las calles y tienes que salir. Pero verla caer, impoluta, desde el otro lado del cristal es hasta romántico, y ya tenía ganas de emular al amigo Adamo, y cantar aquello de ‘Tombe la neige, tu ne viendras pas ce soir… Tombe la neige et mon coeur s'habille de noir...’
Por cierto que Salvatore (es siciliano, caramba) Adamo apareció cantando sus viejas baladas, la semana pasada, en TV… más bien patético, con sus cerca de 75 años. Patético por eso de salir en plan estrella, presumiendo y tal, la verdad es que, por la edad… le llevo dos meses. Claro que, para patético, Charles Aznavour, que debe seguir en la brecha y ya va para 94 años.

Y aún más patético resulta ver al pobre Kirt Douglas, que ya tiene 101. Es curioso, su recuerdo lo asocio a la película Los Wikingos, donde compartía cartel con unos jovencísimos Tony Curtis y Janet Leigh, que ya murieron, claro, y que, por cierto, son los padres de Jamie Lee Curtis, una actriz que siempre vi ‘distinta’ (Un pez llamado Wanda, Mentiras arriesgadas…)… y lo debe ser, de momento dice mucho de ella (lo leo en la Wikipedia, claro) que haga sus pinitos como escritora, lleve 35 años de matrimonio… y que sea baronesa de Haden-Guest.

Así que, como la nieve trae recuerdos lejanos... aquí estoy, al parecer, pergeñando un ‘Magazine’.

Pero comme déjâ je suis un peu fatigué de voir tomber la neige, y me aburro, voy contar una cosa que, hace unos días, me produjo cierta inquietud intelectual: la semana pasada hubo unas votaciones en la importante planta de Opel de Figueruelas, Zaragoza, para ver si la gente aceptaba la propuesta salarial de la empresa, con congelaciones y recortes… porque si no se marchaban. 
Supongo que todo esto vino después de negociaciones de convenio, de huelgas, etc., que buenos son los sindicatos españoles. Y el problema no era menor, el sector del automóvil supone, en Aragón, el 30% de su PIB regional, y la amenaza de llevar las líneas de fabricación a Polonia, con menos conflictos, y mejores costes… demasiado seria.

El resultado de la votación fue que la gente aceptó la propuesta de la empresa… y ahí siguen. Pero lo que me produjo una gran inquietud fue ver la papeleta de la votación, que la publicó la prensa. Era esta (el texto me lo he inventado, claro)
Bien, ahora voy a poner dos papeletas bastante similares. La de la izquierda, es de muy fácil interpretación del sentido del voto pero ¿Y la de la derecha…? 
Comentándolo con amigos, todos entienden que se pone una cruz marcando tu elección pero yo es que debo ser más retorcido porque digo que, si tachas una cosa, será porque eliges la otra ¿no?.
En consecuencia… ¿no es interpretable? Y, sobre todo… ¿no se puede interpretar como te apetezca?

Claro, todo se arreglaría con un pie de página que dijese ‘marque con una cruz la opción elegida’, pero yo no lo vi... así que ya estamos en la vieja teoría de que todo (hasta las votaciones) pueden ser según el color del cristal con que se mira.

Yo, entretanto, sigo mirando detrás del cristal. Y sigue tombando la neige.

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